¿Por qué se habla de "scopes" en las emisiones de carbono?
Cuando una empresa publica su balance de carbono o sus compromisos climáticos, casi siempre menciona los términos "Scope 1", "Scope 2" y "Scope 3". Estas tres categorías estructuran el enfoque internacional de contabilización de las emisiones de gases de efecto invernadero para las organizaciones. Han sido definidas en el GHG Protocol (Greenhouse Gas Protocol), el marco de referencia mundial de contabilización de carbono elaborado por el World Resources Institute (WRI) y el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) —y adoptado desde entonces por la práctica totalidad de los estándares y regulaciones climáticas, incluida la CSRD europea.
Comprender estos tres scopes se ha vuelto indispensable no solo para los profesionales de la RSC y del desarrollo sostenible, sino también para cualquier ciudadano que desee evaluar la sinceridad de los compromisos climáticos de las empresas. Porque detrás de la terminología técnica se esconden cuestiones estratégicas considerables.
Scope 1: las emisiones que la empresa controla directamente
El Scope 1 agrupa todas las emisiones de GEI generadas directamente por las actividades de la empresa. Son las fuentes sobre las que la organización tiene un control directo e inmediato.
Ejemplos concretos de Scope 1
- La combustión de gas natural en las calderas de los locales de la empresa
- El combustible consumido por la flota de vehículos propiedad de la empresa (camiones de reparto, coches de empresa)
- Las emisiones de los equipos industriales (hornos, compresores) que funcionan con combustibles fósiles
- Las fugas de gases refrigerantes (HFC) de los sistemas de climatización y refrigeración
- Las emisiones de metano de las explotaciones ganaderas (para las empresas agrícolas)
- Las emisiones de las incineradoras o instalaciones de tratamiento de residuos propiedad de la empresa
Orden de magnitud
El Scope 1 representa generalmente del 5 al 30 % del total de las emisiones de una empresa industrial. Para una empresa de servicios (banco, aseguradora, consultora), esta cifra puede bajar a menos del 5 %, al situarse lo esencial del impacto en los scopes 2 y 3.
Scope 2: las emisiones ligadas a la energía comprada
El Scope 2 cubre las emisiones indirectas ligadas al consumo de energía comprada por la empresa: electricidad, calor, vapor o frío. Estas emisiones son "indirectas" porque se producen físicamente en las instalaciones del proveedor de energía, pero están directamente ligadas a la demanda de la empresa.
Ejemplos concretos de Scope 2
- La electricidad consumida en las oficinas, almacenes y fábricas
- El calor comprado a una red de calefacción urbana
- El vapor utilizado en procesos industriales, producido por un tercero
- El frío comprado para almacenes frigoríficos
La importancia del mix eléctrico
La intensidad de carbono del Scope 2 varía considerablemente según el país donde opera la empresa, en función del mix eléctrico nacional. En Francia, gracias a la energía nuclear, la intensidad de carbono de la electricidad es de aproximadamente 55 g CO₂/kWh —una de las más bajas de Europa—. En Alemania o en Polonia, esta cifra puede superar los 400 g CO₂/kWh. Esta diferencia puede multiplicar por 7 la huella de Scope 2 de una misma empresa operando en ambos países.
La distinción "location-based" vs "market-based"
El GHG Protocol distingue dos métodos de cálculo del Scope 2:
- Location-based: utiliza el mix eléctrico medio de la red nacional
- Market-based: tiene en cuenta los contratos de electricidad verde o las Garantías de Origen (GO) compradas por la empresa
Si una empresa compra electricidad con garantía de origen renovable, su método market-based puede mostrar un Scope 2 cercano a cero —lo que explica por qué muchas empresas reivindican una electricidad "100 % verde" mientras operan en una red parcialmente carbonizada.
Scope 3: el verdadero desafío —y la verdadera cuestión
El Scope 3 es con diferencia el más complejo, el más discutido y el más importante de los tres scopes. Agrupa todas las emisiones indirectas que no están cubiertas por los Scopes 1 y 2, es decir, todas las emisiones generadas por la cadena de valor aguas arriba y aguas abajo de la empresa.
«El Scope 3 es la verdad oculta del balance de carbono. Ignorar el Scope 3 es como evaluar el impacto de un fumador sin contar los cigarrillos que compra.»
— Paul Dickinson, fundador del CDP (Carbon Disclosure Project)
Las 15 categorías del Scope 3
El GHG Protocol define 15 categorías de Scope 3, repartidas en actividades aguas arriba (upstream) y aguas abajo (downstream):
Aguas arriba (upstream):
- Categoría 1: Bienes y servicios adquiridos
- Categoría 2: Bienes de equipo (inmovilizado)
- Categoría 3: Actividades relacionadas con combustibles y energía (no incluidas en los Scopes 1 y 2)
- Categoría 4: Transporte y distribución aguas arriba
- Categoría 5: Residuos generados por las operaciones
- Categoría 6: Viajes de negocios
- Categoría 7: Desplazamientos casa-trabajo de los empleados
- Categoría 8: Activos arrendados aguas arriba
Aguas abajo (downstream):
- Categoría 9: Transporte y distribución aguas abajo
- Categoría 10: Transformación de los productos vendidos
- Categoría 11: Uso de los productos vendidos
- Categoría 12: Fin de vida de los productos vendidos
- Categoría 13: Activos arrendados aguas abajo
- Categoría 14: Franquicias
- Categoría 15: Inversiones (particularmente crucial para el sector financiero)
¿Por qué el Scope 3 es tan importante?
De media, el Scope 3 representa del 70 al 90 % de las emisiones totales de una empresa. Para ciertos sectores, esta proporción es aún más elevada:
- Automoción: 85-95 % (uso de los vehículos vendidos)
- Finanzas y banca: 95-99 % (emisiones de las inversiones y préstamos financiados)
- Agroalimentación: 80-90 % (producción agrícola aguas arriba)
- Ropa y textil: 75-85 % (fabricación y fin de vida de las prendas)
Para entender cómo estas categorías se aplican concretamente a una estrategia empresarial, nuestro artículo sobre la compensación de carbono y las obligaciones de las empresas en 2025 detalla las implicaciones regulatorias y estratégicas del Scope 3 en el contexto de la CSRD.
Medir el Scope 3: los desafíos metodológicos
La complejidad del Scope 3 se debe a varios factores:
- La dependencia de los datos de los proveedores: para medir la categoría 1 (bienes y servicios adquiridos), es necesario obtener datos de emisiones de cada proveedor —a menudo cientos o miles de empresas
- El doble conteo: el Scope 3 de una empresa es a menudo el Scope 1 o 2 de otra, creando riesgos de duplicación en los conteos agregados
- La incertidumbre de las estimaciones: a falta de datos precisos, se utilizan factores de emisión medios sectoriales, introduciendo márgenes de error importantes
- La variabilidad en el tiempo: el mix de proveedores cambia, los procesos evolucionan — el Scope 3 debe recalcularse regularmente
Scope 3 y regulación: lo que impone la CSRD
Desde 2024, la directiva CSRD obliga a las grandes empresas europeas a declarar sus emisiones de Scope 3 según las normas ESRS (European Sustainability Reporting Standards). Esta obligación se extenderá progresivamente a las pymes cotizadas y a las filiales de grupos extraeuropeos. El desafío es considerable: por primera vez, las empresas deberán justificar sus declaraciones de Scope 3 ante un auditor independiente.
Cómo reducir su Scope 3: las palancas disponibles
Reducir el Scope 3 exige actuar sobre el conjunto de la cadena de valor, lo que implica una colaboración estrecha con las partes interesadas:
- Aguas arriba: seleccionar proveedores con bajas emisiones, integrar cláusulas climáticas en los contratos de compra, acompañar a los proveedores en su descarbonización
- Internamente: reducir los desplazamientos profesionales (preferir la videoconferencia, el tren), fomentar el teletrabajo, sensibilizar a los empleados sobre los retos climáticos
- Aguas abajo: diseñar productos más duraderos y más eficientes energéticamente, desarrollar ofertas de reparación y reacondicionado, optimizar la logística de distribución
- Para el sector financiero: orientar las inversiones y las carteras de crédito hacia sectores con bajas emisiones, adoptar políticas de exclusión para las actividades más intensivas en carbono
Para contextualizar estas cifras en el balance de carbono medio de un francés, nuestro análisis del balance de carbono de los franceses en 2024 te proporcionará elementos de comparación útiles.
Conclusión: los scopes, un marco imperfecto pero indispensable
El marco Scope 1, 2, 3 no es perfecto: presenta ángulos muertos, riesgos de doble conteo y dificultades metodológicas reales. Pero constituye a día de hoy el lenguaje común más robusto para medir y comparar las emisiones de las organizaciones a escala mundial. Para las empresas como para los inversores, dominar estos tres scopes ya no es una opción: es la condición indispensable de una estrategia climática creíble, auditada y alineada con las exigencias regulatorias crecientes. Y para los ciudadanos, es una clave de lectura indispensable para evaluar la sinceridad de los compromisos climáticos de quienes nos venden sus productos, sus servicios —y sus buenas intenciones.